Todos coinciden: la localización será un dato clave en el futuro de las redes sociales como Facebook o Twitter. Foursquare ya ha dado señas de ello, y ahora las dos redes sociales más usadas están empezando a equipar este tipo de metadato en sus servicios.
Twitter, por ejemplo, activó ayer los mensajes con geolocalización en su portal web aunque ahora mismo están desactivados. Es de suponer que pronto reactivarán el servicio, y que entonces podremos ver la localización desde la que se han mandado los tweets después de la información del cliente, de forma discreta y con un mapa opcional que se abrirá alpulsar en el icono de una chincheta azul.
En el caso de Facebook no tenemos tanta información como pasa con Twitter: no sabemos cómo será la interfaz, pero la intención es activar el servicio de localización durante el próximo mes de abril, mes en el que se celebrará la f8 Conference para todos los desarrolladores involucrados con Facebook.
Así, tendremos a Twitter y Facebook con información de nuestra localización. ¿Es peligroso dejar tanta información en las redes? Páginas como please rob me intentan avisarnos de ello, aunque depende de más factores.
El Corte Inglés, antes de la guerra civil, era un pequeño comercio dedicado a la sastrería y a la confección de ropa de niños. Tras el conflicto armado, se trasladó a la calle Preciados, nº 3 esquina con la calle Tetuán, dónde se encontraban los Almacenes El Águila, comenzando su actividad en esta nueva etapa con siete empleados al mando de Ramón Areces. En el año 1941 es cuando el Corte Inglés comenzó a sentar las bases del que actualmente es el primer grupo de distribución español, en otras palabras “su primer gran pelotazo“.
Los masivos reclutamientos de tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial, dejaron tocada su economía por falta de mano de obra. Así que, el 8 de febrero de 1941 el gobierno español firmó un acuerdo con el gobierno alemán para suministrar mano de obra. Era una oportunidad para los muchos parados y gente sin apenas recursos que deambulaban por las calles españolas viviendo del trapicheo y de las miserias de otros. En un principio el acuerdo disponía el envío de 100.000 trabajadores (productores para los alemanes) pero sólo fueron unos 4.000. Los requisitos para poder emigrar (el primer “Vente a Alemania, Pepe“) eran estar sanos y estar libres de las obligaciones durante dos años (duración del contrato). Cada viajero debía llevar una maleta con:
cuatro pares de calcetines, un par de calzoncillos y camisetas, tres camisas, dos pares de pañuelos, dos toallas, un traje, un pantalón, un jersey de lana, un abrigo, un par de botas, una bufando, un gorro y los útiles de afeitar. Las tortillas de patata eran voluntarias.
Los traperos y el Corte Inglés hicieron el agosto. El Corte Inglés ofrecía “el paquete del emigrante” en el que se incluía el ajuar obligatorio completo.